Un poco sobre salud mental

Simplemente mi camino en este ámbito


¿Qué pasaría si un día te despiertas extremadamente deprimido o ansioso y no puedes ni pararte de la cama? Si le marcas a tu jefe y le explicas tu situación, ¿te diría que te quedes a descansar? ¿Por qué ni nosotros mismos nos damos el tiempo que nuestro cerebro necesita para estar bien?


Estoy acostumbrada a pensar muchísimo sobre qué voy a escribir en el siguiente blog, porque siempre quiero que sea algo de lo cual puedan aprender, algo que les sirva en su día a día o les ayude a reflexionar. Pero justamente tanta planeación, investigación y perfección han evitado que estos últimos meses me siente a escribir con la misma frecuencia con la que lo hacía antes. Por eso hoy decidí soltar todo, dejar toda la planeación atrás y simplemente sentarme y dejar que todo fluya.



Mis días con ansiedad


Han sido meses increíbles, llenos de felicidad y con muchos planes tanto laborales como sociales. Por ende, también han sido meses llenos de cambios. Llevo ya siete meses tomando antidepresivos para mi ansiedad y depresión, y realmente puedo decirles que no tengo idea de cómo podía vivir antes de esa manera.


Esta última semana no me he sentido al cien, pues creo que tanto cambio al fin me está pegando y ha disparado mi ansiedad. Me he cachado más veces de las que me gustaría admitir dudando de mí misma, dejando cosas importantes a un lado y simplemente sobre pensando todo el tiempo. Para las que padecen de ansiedad o alguna vez lo han sufrido, seguro que saben exactamente de lo que hablo. Lo que me impresiona es que de verdad no puedo creer que sólo unos meses atrás ese era mi día a día, ese era mi estado normal y no tenía ni la menor idea de que algo andaba mal.


El otro día le decía a una amiga que está empezando su tratamiento que la depresión y la ansiedad no aparecen de un día a otro. Se van poco a poco metiendo en tu vida tan sutilmente que, para cuando te dicen "padeces de ansiedad y depresión", tú todavía tardas un rato en aceptarlo. Y peor aún, si eres una persona que sí se cuida, que hace ejercicio regularmente, medita o cualquier cosa que ayude a tu paz mental, es probable que, como yo, le estuvieras poniendo pequeños curitas a la herida. Claro que cuidar de sí mismo es bueno e indispensable y hace que los bajones de depresión y las crisis de ansiedad no sean tan duros, pero eso igual los esconde detrás de un escudo de cuidado personal.



Salud física vs mental


Si aún no me conoces, soy maestra de yoga y barre, por lo que mis horarios son bastante flexibles y en mis horas libres tengo mi propio emprendimiento. Mi rutina por lo general se ve muy distinta a la de los demás: doy clases todas las mañanas, descanso a medio día y termino con dos clases en las noches. Si me siento mal, sólo tengo que sobrevivir entre 4 a 5 horas en las clases y el demás tiempo puedo llorar en mi coche o en mi cuarto sin que nadie se entere. Mejor aún, si realmente no me siento bien ya sea física o emocionalmente, siempre puedo encontrar a alguien que supla mi clase (aunque esa clase no se me pague).

Son pocas veces las que pido suplencias, pero sí ha habido ocasiones en las cuales mi mente realmente necesita un break y aunque me duele o cuesta, alguien más da la clase por mí. En estos meses he aprendido que mi salud física y mental van por encima del trabajo o el dinero. Prefiero perder el ingreso de una clase que perderme a mí misma.


Lo sé, yo trabajo en el ámbito del bienestar y tanto mis jefes como alumnos y compañeros son bastante comprensivos con el tema, cosa que no sucede en todos los trabajos. Sin embargo, pienso que sí debería ser así.


El otro día, hablando con una amiga que también es psicóloga, discutimos el hecho de que si te sientes mal del estómago o tienes gripa, simplemente le hablas a tu jefe, le explicas la situación y te dice que ese día no te presentes a trabajar (aunque sé que hay trabajos que ni esto comprenden). Pero ¿qué pasaría si un día te despiertas extremadamente deprimido o ansioso y no puedes ni pararte de la cama? Si le marcas a tu jefe y le explicas tu situación, ¿también te diría que te quedes a descansar? La realidad es que la mayoría dirían que no