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"Por tú salud"

Esta y otras excusas de la gordofobia, con Ana Belén Alonso


No sé ustedes, pero yo, Pau, una mujer de 26 años, me he enfrentado durante toda mi vida a críticas sobre mi cuerpo y peso. Tanto que por años se quedó grabado en mi cabeza que mi verdadero valor se media por el número en una báscula o la talla de mis jeans.


"A nivel nacional, el 20.2 % de la población de 18 años o más declaró haber sido discriminada en el año 2017. Los motivos principales fueron por la forma de vestir o el arreglo personal, el peso o estatura, la edad y las creencias religiosas."

Dato obtenido de la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) 2017


Somos millones de mujeres (e incluso hombres) quienes día a día nos miramos al espejo con odio, dejamos de comer eso que tanto nos gusta por miedo a subir de peso o simplemente escondemos nuestro cuerpo debajo de ropa amplia para que no se noten esos "gorditos".

A pesar de que nuestro problema es muy válido y preocupante, la realidad es que muchas tenemos un cuerpo privilegiado que no está nada lejos de lo socialmente aceptado o de los estándares de belleza y medidas del mundo (especialmente los de México).


¿Cuál es tu primera reacción cuando alguien te dice que estás gorda? Probablemente te haga sentir mal o te ofenda. La realidad es que la palabra "gorda", o sus miles de expresiones, no son nada más que una cualidad física como cualquier otra (la estatura, color de ojos, color de pelo...), pero el hecho de que sea utilizado como un insulto es lo que afecta tanto. Realmente no sé en qué momento se le ocurrió a la sociedad que estar gorda es algo malo y que, si quieres ser educado o apropiado, nunca debes usar esta palabra para referirte a una persona. Aunque soy fiel creedora de que nadie tiene el derecho de hablar sobre el cuerpo o apariencia física de otra persona, primero debemos desmentir y eliminar estas ideas que el mundo ha metido en nuestra cabeza.


"En mi casa yo siempre era la que subía fácilmente de peso y desde prepa fue un mega problema ver mi cuerpo."

Mensaje anónimo de una mujer por IG


Pensemos en un bebé, mientras más gordito más tierno, ¿verdad? Lo primero que se te viene a la cabeza no es "¡ay, que horrible, ese bebé esta gordo!” Los dobleces de su piel hasta representan que está comiendo correctamente y es un bebé sano. Pero luego crecemos y las cosas cambian. ¿Recuerdas el momento en el que el número en la báscula empezó a importar? ¿O en el cual la talla de tus jeans se volvió relevante?


Tristemente, vivimos en una sociedad donde los cuerpos gordos son cuerpos equivocados en moral, estética y salud. Y aunque unos cuantos "kilitos de más" son suficientes para sufrir críticas y comentarios, existen personas que se enfrentan diario a una discriminación mucho más fuerte.


¿Estar flaco o “fit” es un indicador de estar saludable?
No, porque el peso y la imagen corporal no son los únicos indicadores de salud. Además de que es importante fijarnos en la persona completa, considerando factores como indicadores bioquímicos, síntomas generales, la relación con la comida y con el ejercicio, y la imagen corporal, por mencionar algunos. No podemos generalizar.
Nutrióloga Ana Belén Alonso


¿Qué es la gordofobia?


"La gordofobia es el odio, rechazo y violencia que sufren las personas gordas por el hecho de ser gordas."

Guía gordofobica del Instituto Canario de Igualdad


La gordofobia es una discriminación que parte de los prejuicios que se tienen sobre las personas gordas por sus hábitos, costumbres y salud, los cuales se nutren de la creencia que un cuerpo gordo se debe a la falta de cuidado, flojera o desinterés de la persona por conseguir un cuerpo delgado, motivo por el cual merece ser castigada o rechazada.


Debo admitir que hasta hace unos meses, el tema de la gordofobia era algo que me dejaba en la cuerda floja, sin saber a qué lado saltar. La realidad es que me faltaba mucha información, investigación y conocimiento, por lo cual mi gordofobia se escondía en la bandera "pero, ¿y la salud?" Lo sé, seguro tú también lo has pensado y no es que estemos del todo mal, simplemente eso es lo que nos han enseñado toda la vida. Por eso, me di a la tarea de buscar a una excelente nutrióloga para que nos ayude a comprender qué pasa con la salud de la gente gorda.


¿Se puede tener salud teniendo un cuerpo gordo?
Claro que sí, en todos los cuerpos puede haber y hay salud. De hecho, existe un enfoque llamado HAES (Health at Every Size), el cual explica cómo, sin importar el tipo de cuerpo que tengamos, podemos tener salud. Además, la salud se ve diferente en cada persona y no es solamente una meta o tipo de cuerpo, sino un camino. Incluso si todos hiciéramos el mismo tipo de ejercicio y comiéramos lo mismo, nos veríamos diferente. Un ejemplo muy claro lo podemos ver con atletas olímpicos, ya que dependiendo de su deporte cambia su tipo de cuerpo, sin que uno sea superior al otro.
Nutrióloga Ana Belén Alonso

¡Esto es completamente real! No sólo en la parte de nutrición, sino también en el ámbito de la imagen física. Lo he dicho miles de veces, pero lo seguiré repitiendo hasta que se nos grabe a todas en la cabeza: ¡existen 7 tipos de cuerpos diferentes! Sería ilógico pensar que solamente uno o dos tipos de cuerpo son los sanos (aunque la realidad es que hay gente que sí lo cree). Adicional a eso, solamente en la imagen física, existen la estatura, biotipos (nuestra complexión), proporción y escala. Si le preguntas a un profesional de la salud estoy segura de que te dirá muchos más.

Lo hemos hablado mucho y seguiremos tocando el tema cada que sea necesario: nos han enseñado a sentirnos mal sobre nuestros propios cuerpos y a creer que tenemos derecho a hablar sobre los cuerpos de otras personas. Emily Nagoski, en su libro Come as You Are, divide este problema en 3 factores: el mensaje médico, el mensaje moral y el mensaje de los medios. Todo esto haciéndote creer que estás mal si no buscas e intentas hasta lo imposible para ser la mujer "perfecta". Nosotras el día de hoy nos vamos a enfocar en el mensaje médico.



Obesidad y sobrepeso


La realidad es que la gordofobia es un problema mucho más grande que simplemente no preocuparte por tu salud. A pesar de que muchas de nosotras tenemos miedo a engordar y hemos sufrido críticas o discriminación, la realidad es que vivimos en un cuerpo y posición de privilegio. ¿Por qué? Un estudio en Texas reportó que algunos doctores consideraban que mientras más pesado el paciente, la consulta significaba una mayor pérdida de tiempo y disfrutaban menos hacer su trabajo. ¿Te imaginas ir al doctor por cualquier cosa y que la respuesta siempre sea "necesitas bajar de peso"? Puede sonar lógico, pero asociación no es causalidad; no porque haya mayor riesgo en cuerpos grandes significa que a todas les va a dar alguna enfermedad.


¿La obesidad es sinónimo de enfermedad?
Es un tema un poco complicado de definir en blanco y negro. La obesidad básicamente es un exceso de masa grasa corporal fuera de los límites que se consideran “normales”. Este exceso de grasa puede llevar a tener problemas de salud importantes como ateroesclerosis, dislipidemias (niveles de colesterol y triglicéridos elevados) y diabetes tipo 2. Sin embargo, se pueden tener estos mismos problemas en un cuerpo que no tiene obesidad, pero sí malos hábitos. Creo que es más importante enfocarnos en mejorar los hábitos de estilo de vida, sin importar el peso corporal.
Nutrióloga Ana Belén Alonso

Tachamos a los cuerpos gordos de estar mal; les hacemos creer que no pertenecen hasta que bajen de peso, sin siquiera saber lo que realmente hay detrás y sin genuinamente preocuparnos por su salud. Esto hace que muchas personas con cuerpos gordos dejen de ir al doctor por miedo a enfrentarse a críticas u obtener el mismo diagnóstico o una dieta más.


¿Las dietas estrictas ayudan o perjudican el bienestar integral de los pacientes con obesidad?
Cualquier dieta estricta, sin importar que tan bonita nos la pinten, perjudica el bienestar de cualquier persona que la sigue. Cualquier dieta de moda que promete resultados rápidos y fáciles, que elimina grupos completos de alimentos o que no enseña a comer, debemos considerarlo una alerta roja importante. 
La alimentación es mucho más que lo que masticamos. ¿Lo que comemos nos gusta o recuerda algo en particular? ¿La compartimos con alguien en algún festejo? ¿Cocinamos y fue una experiencia de aprendizaje o de convivencia? ¿Le enseñamos a alguien más alguna tradición que tenemos? 
Ningún reto de 21 días o influencer, que por ser “fit”, empieza a dar recomendaciones de alimentación o ejercicio, té, jugo o paleta o licuado “detox”, podrá reemplazar la experiencia de un profesional de la salud, ya sea de psicología, nutrición, medicina o fisioterapia.
Nutrióloga Ana Belén Alonso


"Por tu salud"


Siempre que estoy trabajando en algo importante para mí (como este artículo), me gusta pedir el punto de vista u opinión de diferentes personas, especialmente amigos y familia, ya que cuando uno se mete de lleno en un tema, a ratos se olvida de otros puntos e ideas. En esta ocasión, el resultado fue muy distinto a lo que esperaba, pues me llegó una opinión totalmente opuesta a lo que yo pensaba escribir, pero realmente importante mencionar.


"Es que hay una línea bien delgada entre la gordofobia y cuidarte por salud. Perdí a una de las personas que más quería por el sobrepeso y soy de la idea de que tampoco debemos fomentar el sedentarismo y el sentirte bien con tu cuerpo porque así te toco. Igual y se escucha feo lo que digo, pero es mi opinión. Yo pienso que por salud tienes que moverte, por salud tienes que cuidar lo que comes. Obviamente esta increíble darte tus gustos, pero cada vez más gente, con la excusa de esa bandera de la gordofobia, justifican atracones y demás. Creo que la vida es un equilibrio y la clave es ser honesta contigo, creo que muchas veces en el fondo sabes si te estás dando un gusto muy válido o si ya te pasaste."

Mensaje de una amiga


Su experiencia me dejó pensando mucho; al final, yo tuve una mamá increíble a la cual los doctores a cada rato le mandaban bajar de peso por sus problemas cardiacos. Debo confesar que mi primer pensamiento fue “¿si mi mamá se hubiera cuidado correctamente, no hubiera muerto?” Me tomó un rato, pero al final recordé todas las veces que intentó bajar de peso con distintas dietas y lo infeliz que realmente era en esos momentos. Aún más importante, recordé que, incluso cuando sí se cuidaba, hacía el esfuerzo y era la más activa y "saludable" de mi casa, las críticas seguían. Su esfuerzo no era suficiente.


¿Cómo afecta la gordofobia a tus pacientes?
Estuve pensando mucho cómo contestar esta pregunta. Los pacientes con diabetes con los que he tenido la oportunidad de platicar durante la consulta sienten mucha culpa por el desarrollo de la enfermedad y la relación que muchas veces existe con el sobrepeso y obesidad. El sistema de salud muchas veces refuerza la idea de que la pérdida de peso es la única forma en la cual se puede mejorar la salud, lo cual no es cierto. Me han preguntado que cuántos kilos podemos asegurar que bajen para la consulta de seguimiento, me han dicho que les fue fatal porque no bajaron de peso y me han comentado que sienten que no han avanzado nada porque no han perdido tanto peso como la persona de al lado. 
Esto, a su vez, lleva a sentimientos de desmotivación, falta de disciplina o incluso querer rendirse, pues no están teniendo los cambios que esperaban porque sólo están viendo un número en la báscula. Me gusta decirles que en lugar de enfocarnos en una cosa que no, pensemos por lo menos en 5 que sí se lograron. Muchas veces podemos mencionar más de cinco donde el peso nunca es lo primordial. Las pequeñas victorias son lo que nos motiva y nos empuja a no darnos por vencidos. 
En general, la forma en la que la gordofobia nos afecta varía mucho, porque hay quien tiene miedo a aumentar de peso, cosa que puede desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria; hay quien juzga a las personas con obesidad pensando que tienen poca disciplina (que verdaderamente me parece ridículo) y además existen los comentarios de la televisión o redes sociales que refuerzan la idea de que ser gordo es malo o es no tener salud.
Nutrióloga Ana Belén Alonso

Pocos años antes de que falleciera mi mamá, vi un gran cambio en ella. Sí, bajó de peso, pero más que eso, la veía feliz e interesada por lo que comíamos todos, pero no con dietas restrictivas o comiendo pura lechuga. La vi curiosa, buscando nuevas recetas ricas, fáciles y balanceadas, buscando la mejor manera de nutrirse y haciendo el ejercicio que más le gustaba en vez de sufrir en algo que no la llenaba.


Creo que ese es el punto: la gordofobia no promueve la obesidad, al igual que el feminismo no promueve el odiar a los hombres, simplemente busca respeto e inclusión para las personas con cuerpos gordos. Nos pide ser más amorosos y compasivos, crear espacios seguros para que todas las personas, con cuerpos gordos, flacos o medianos, puedan buscar un bienestar integral sin críticas o discriminación.



¿Qué puedo hacer?


El daño ya está hecho, depende de nosotras empezar a cuestionarnos todo lo que hemos aprendido y decidir qué sí se queda con nosotras o qué ya no nos resuena y necesita ser reemplazado.


Como nutrióloga, ¿qué le recomendarías a los demás especialistas en la salud al tratar un paciente con un cuerpo gordo u obesidad?
En primer lugar, que no se nos olvide nunca que el tratamiento debe ser centrado en la PERSONA, no en la enfermedad (por eso NO se dice “diabético” o “hipertenso”, pues la persona no es su diagnóstico). Como es centrado en la persona, debemos considerar todas las áreas: su experiencia previa con el sistema de salud, comentarios de otras personas y su estilo de vida general.
Después, creo que darnos cuenta y trabajar en quitar los propios estigmas sobre los cuerpos gordos o con obesidad. Tratar a todos por igual, dar nuestro máximo esfuerzo y escuchar sus experiencias. Hay que tener mucho cuidado con cómo nos expresamos, ya que las palabras pueden hacer mucho daño.
Nutrióloga Ana Belén Alonso

Empecemos a crear espacios seguros donde nunca se hable sobre el aspecto físico de las personas; algo tan simple como "si no es tu cuerpo no tienes por qué opinar". Al final, el bienestar, aunque claro que comprende la dimensión física, también se compone de tres más: la emocional, la mental y la afectiva. No puedes decir que eres una persona saludable simplemente midiendo tus aspectos físicos, los otros tres son igual de importantes. Brindemos ese espacio y seguridad a todas las personas sin importar su aspecto físico, para que puedan, a su manera, buscar su bienestar integral y salud sin miedo.




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