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Gracias por la experiencia

Aprendiendo a agradecer a pesar de una pérdida


Estamos a pocos días de terminar el año y, aunque para algunos fue un año lleno de felicidad y paz, para otros fue un año lleno de pérdidas y dolor.


Cuando empecé a escribir este blog, tenía planeado darles las herramientas que conozco para cerrar el año con gratitud, pero, a pesar de que considero el agradecer cada experiencia algo muy importante, los últimos meses me han recordado lo difícil que ha sido este año con la pandemia y todo lo que la ha rodeado. Por esto, en vez de simplemente hablar de todas las cosas buenas que hay por agradecer, quiero crear un espacio de reflexión; un momento para honrar todos los momentos difíciles que hemos vivido, recordar a todas las personas que se fueron y dejar ir a esa persona que fuimos al principio del año.

Para algunos afortunados puede que esto no les resuene para nada y, si es tu caso, de corazón espero que así sea el 2022. Pero para todos los demás, aquellos que en algún momento no sabíamos qué más hacer, pensar o simplemente queríamos rendirnos, ¡este blog es para ustedes!



Reconociendo el dolor


Hace dos semanas, con ayuda de Paola Renero, una excelente tanatóloga, escribimos un blog sobre la primer Navidad sin esa persona que tanto querías. Me impactó la cantidad de mensajes que me llegaron; la cantidad de personas que van a vivir su primera Navidad con un lugar menos. También me llegaron mensajes de personas que habían terminado una relación o gente que simplemente había conectado con el mensaje. Ahí fue cuando me di cuenta de que aunque estamos aferrados a "salir a la normalidad", la realidad es que no es posible. Ya no existe "la normalidad", la vida ya no es lo que era hace 2 años. Perdimos gente, relaciones y trabajos, y nos perdimos también a nosotros mismos en el camino. ¿Cómo sería posible regresar a lo de antes?


¿Qué es una pérdida? La tanatóloga Gaby Pérez Islas, en el libro Tu Camino para Sanar: 12 pasos para cuidar de ti, define las pérdidas como "dejar de tener algo o saber que nunca se obtendrá lo que se desea."


¿Qué es el duelo?

Adriana Guerra H., psicóloga, psicoterapeuta humanista y tanatóloga nos dice lo siguiente: "sufrir una pérdida implica una serie de situaciones que nos afectan en distintos aspectos de la vida desencadenando lo que conocemos como duelo. El duelo es un proceso de adaptación posterior a la pérdida, es dinámico y se caracteriza por un desgaste físico y emocional que causa un desajuste en la actividad cotidiana de las personas."


Este año estamos viviendo un proceso de duelo, estamos aprendiendo a adaptarnos a una nueva vida y una nueva realidad con todos los cambios, personas o cosas que perdimos en el camino. Es completamente normal que nos sintamos drenados, desesperados, enojados o tristes. Todas son emociones y sentimientos completamente normales, los cuales debemos darnos el espacio para sentir.


"He aquí lo que quiero que te quede más claro: es tan malo como crees.
No importa lo que te diga la gente, es horrible. Lo que ha pasado no tiene arrreglo. Lo que has perdido no lo vas a recuperar. No hay nada bueno en el hecho central.
Lo más importante es reconocerlo.
Estás sumido en la pena y no hay más."
Este es el principio del capítulo 1 de uno de los libros que más me ayudaron durante mi duelo: Está bien que no estés bien de, Megan Devine

Me encantaría que hubiera una forma más fácil de transitar una pérdida; que existiera un botón para avanzar a cuando todo este bien, pero la vida no funciona así. Lo que estás viviendo es muy doloroso y a veces frustrante, pero depende completamente de ti seguir adelante. A pesar de que en este momento no lo veas con claridad, ¡tienes la fuerza suficiente para salir adelante! Y lo vas a lograr.


"La forma que tiene nuestra cultura de lidiar con el duelo no sirve...tenemos que humanizar la pena. Tenemos que hablar de ella. Tenemos que entender que es una respuesta completamente natural, es un proceso normal, en lugar de entenderla como algo maligno de lo que hay que huir apresuradamente." 
-Megan Devine
Está bien que no estés bien

En la cultura occidental no se da el tiempo de escuchar a las emociones. En nuestro mundo actual no se da tiempo de nada; mientras más ocupado te encuentres mejor. Hace tres años que perdí a mi mamá, mucha gente empezó a abrirse conmigo sobre sus propios duelos.

Entre esas historias me llamó mucho la atención la de una señora que yo admiro muchísimo y quien es una empresaria bastante famosa. En esos meses, también había perdido a su mamá y cuando me vio un día, además de felicitarme porque socialmente yo viví un "buen duelo" (aunque en realidad eso no existe), me compartió como consideraba que ella y yo estábamos llevando un duelo similar. A sus ojos, las dos seguíamos adelante llenándonos de trabajo y ocupando nuestro tiempo y mente en muchas cosas que hacer. En ese entonces yo ya estaba consciente de que así no funcionaba mi proceso, que lo que me hacía falta era aprender a escucharme y darle espacio a cada emoción para que fluyera y dijera todo lo que necesitaba decir.

Yo tuve suerte, abrí los ojos y empecé a buscar ayuda profesional, pero esta señora no, siguió llenando su tiempo y mente con cosas que hacer y en que pensar. Como ella hay muchos. Estamos completamente acostumbrados a vivir ocupados; mientras más cosas que hacer, mejor. Rara vez le damos el espacio a nuestras emociones para que nos digan qué necesitan, pocas veces nos regalamos momentos de silencio para checar cómo nos encontramos. Por eso el siquiera pensar en un duelo es pensar el lo peor, en puro sufrimiento, en algo que nadie debería sentir.



Dándole la bienvenida al dolor


"El duelo es algo que nadie debería sentir."

¿Debería?

Como siempre dice Durga Stef: “¿Quién serías sin los debería?”

Vivimos rodeados de deberías: "esto no me debería de haber tocado vivir", "tal persona no debía de haber muerto", "no debía de haber perdido mi trabajo", "mi relación no debía de haber terminado", "el duelo no debería de doler tanto".

Se nos ha enseñado que la vida "debe" de ser de cierta forma: debemos de estar felices todo el tiempo, debemos actuar de cierta forma, debemos vestirnos y vernos de tal manera. Lo que es peor, se nos ha dicho y repetido que las emociones "malas" no deberían de existir, que no deberíamos de sentirlas o no deberíamos dejar que nos afecten tanto.

Si aún no te has dado cuenta, la vida no funciona así. La vida esta diseñada para incomodarnos, para fluir a su propia forma y para retarnos tantas veces como sea necesario hasta que aprendamos a rendirnos y soltar todo. Debemos soltar esos debería: esas expectativas de cómo creemos que debería de ser la vida.

Soltar. Una palabra tan corta, pero que cuesta tanto lograr seguirla. Nos queremos aferrar a todo: al pasado, a las personas, las experiencias, incluso a las cosas materiales. No confiamos lo suficiente en la vida y queremos controlar tanto como sea necesario. Es normal, es parte de lo que significa ser humano. Sin embargo, se puede cambiar, se puede aprender a soltar todo: confiar en los planes que el universo tiene para nosotros y confiar en que todo va a estar bien (aunque en este momento no sea evidente).


"Ante la incertidumbre de la vida podemos estar seguros de una sola cosa: viviremos momentos muy felices, pero también habremos de enfrentar pérdidas; de cómo las manejemos se determinará la calidad de nuestra vida y de cómo aceptemos el hecho de nuestra fragilidad mortal dependerá el tener, o no, un proyecto de vida aterrizado." 
-Fragmento sacado de Cómo curar un corazón roto de Gaby Pérez Islas

El primer paso para soltar también es el más difícil, aceptar. Si no estás pasando por un duelo suena muy obvio, pero si estás viviendo el duelo entiendes que aceptar es casi imposible. Buscamos aferrarnos tanto tiempo como sea posible con tal de no aceptar la situación. A veces hasta creemos que si aceptamos significa que estamos de acuerdo con la pérdida.

La realidad es que no, aceptar y estar de acuerdo son dos cosas completamente distintas. Por experiencia propia te puedo decir que yo ya he aceptado que no tengo más a mi mamá y no hay nada que pueda hacer para cambiar la situación, pero definitivamente no estoy de acuerdo con el suceso; si pudiera regresarla, probablemente lo haría.


Tuve una etapa en la cual por meses soñaba que mi mamá regresaba. Nos decía que tenía otra oportunidad para estar con nosotros o que simplemente había estado en coma, pero ya estaba bien, viva y lista para continuar con su vida junto a nosotros. Esos sueños eran perfectos; eran el pedacito de paz que necesitaba, pero despertaba a una realidad completamente diferente, a una vida sin ella.

Esa fue mi etapa de aferrarme. Aún no estaba lista para soltar, la necesitaba un ratito más conmigo (aunque fuera en mis sueños).


Es completamente normal. El duelo es único e irrepetible y cada quien vive su proceso de una forma y tiempos distintos. Hay que estar conscientes de que eventualmente hay que soltar y hay que aprender a regresar a la realidad, aceptar la situación y darle la bienvenida al dolor. Habla todo lo que necesites, grita, llora, enójate, sueña o saca cualquier cosa que necesites sacar. Eventualmente cuando te sientas listo, te darás cuenta de que lograste soltar.


"Durante tu pérdida no puedes ver más allá de tu dolor, y eso ciega a la riqueza de lo vivido y compartido. Es precisamente en el duelo cuando más tienes que agradecer... y cuando más olvidas hacerlo."

Gaby Pérez Islas, Tu Camino para Sanar: 12 pasos para cuidar de ti



Agradeciendo cada momento


Ya sé lo que estás pensando: "me estás hablando de duelo, pérdidas y ¿aún así quieres que agradezca?" Lo sé, suena loco, pero sí, es justo lo que te estoy pidiendo y, además de explicarte por qué, te voy a ayudar a que lo logres y cierres el año con gratitud sientas o no dolor.

Hace unas semanas, una amiga a la que admiro mucho, Mariana Ovalle, compartió por medio de su podcast (Bienestar al Alcance de un Clic) y redes sociales (@whole.mx) una pequeña reflexión que me movió mucho y creo que queda perfecta para explicarte a qué me refiero con el agradecer incluso cuando hay dolor:


"Y tú, ¿sabes agradecer?
No me refiero simplemente a agradecer cuando alguien te da algo, sino saber agradecerle a la vida... ¿Y si empezamos a agradecer por esas cosas tan simples y comunes que nos rodean que muchas veces pasamos por desapercibidas? Como un rayo de sol, como percibir el delicioso aroma del café, como sentir..."

Como sentir, ¡wow! Agradecer sentir. Es algo que nunca había pensado, pero algo completamente real y necesario, sobre todo en momentos difíciles en los que tanto sentimiento parece más una maldición.

"Tal vez, de esta forma podamos encontrar un poquito más de satisfacción, un poquito más de plenitud y empezar a sentirnos más libres, más ligeros..."

En el pico del dolor, del sufrimiento, lo último que se nos va a ocurrir es que si dejamos fluir todas las emociones y les damos el espacio para hablar, nos vamos a sentir mejor. Creo que muchas veces es todo lo contrario: pensamos que si dejamos fluir las emociones nunca vamos a salir de tanto dolor, pero la realidad es que es todo lo contrario. Si no soltamos las emociones, no nos damos el espacio de sentirlas. Más bien, se van a quedar acumulándose y van a buscar una forma para salir. Es ahí cuando explotamos.

"Hoy te invito a agradecer tu existencia en este plano, agradecer todo lo que eres capaz de experimentar, sentir y vivir como ser humano. Hoy te invito a maravillarte por la vida que te rodea sin olvidar agradecerte a ti, porque lo haces bien, lo haces lo mejor que puedes y eso... es suficiente..."

¡Agradecerte a ti! Estás viviendo algo muy fuerte y no importa qué opinen los demás, si tú lo sientes, es real, es válido y estás haciendo un excelente trabajo. Estás haciendo lo mejor que puedes con las herramientas que tienes en este momento.

"Hoy te invito a aceptar lo que es, a amarte por ello y agradecer porque existe. Hoy te invito a sentirte pleno y libre dentro de esta esfera de gratitud que es infinita y por siempre abundante. Hoy te invito a mirar con otra perspectiva el mundo que te rodea, con conciencia de que estás aquí por un corto tiempo y mientras estés... ¡Qué bonito vivir!"

¡Estas vivo! Aunque a ratos pienses que ya no hay luz o vida en tu interior, sigues aquí por algo y tu dolor y la incomodidad son otra señal de que sigues vivo. Si le damos la oportunidad a este proceso, lograremos crecer, ser mejores personas día a día y conectar con esa fuerza interna que ¡ya vive dentro de ti!


Puede que aún sea muy pronto para notar todas las cosas buenas que el duelo ha dejado en tu vida, porque sí, el duelo trae dolor y sufrimiento, pero también nos enseña muchas cosas buenas. Mientras estás listo, empieza a agradecer los ratos buenos, esos amigos que han estado presentes, las nuevas experiencias que se han presentado, y los pequeños ratos llenos de risas y amor. Te invito a hacer un pequeño ejercicio para agradecer:


No necesitas que tu año sea "perfecto" para poder agradecerlo, todos tienen su lado mágico, sus pequeños momentos de felicidad. ¡Empieza por ahí!

Haz una lista de todas las cosas buenas que este año ha dejado en tu vida.

Si puedes anotarlas en papel, ¡mejor!

De esta forma las tendrás guardadas para que la siguiente vez que no encuentres el lado bueno de la vida o no encuentres qué agradecer, las puedas tomar y ver cómo siempre hay algo bueno.


Si esta tarea aún suena muy difícil (lo cuál puede ser dependiendo de la etapa del duelo que estés viviendo), te invito a pensar en un solo día. Puede ser hoy, ayer o cualquiera que resuene contigo. Ya que lo tengas, guárdalo, admíralo y, cuando te sientas listo, intenta con otro día.


Si te sientes listo, pídele ayuda a tus amigos o familiares. Te pueden sorprender sus respuestas. Pueden aprovechar este momento para recordar buenos momentos del año o buenos momentos con esa persona que ya no está.


Aprende a escucharte y a conectar con tu luz interior. Al final, ella es la encargada de darte vida, de ayudarte a disfrutar y agradecer cada momento. ¡No dejes que se apague!


Nadie ni nada va a lograr quitar el vacío que tú pérdida dejó en ti, pero poco a poco aprenderás a vivir con ella y con el dolor. Lo que sí puedes hacer es empezar a llevar tu atención a los momentos felices, a los recuerdos llenos de risas y a cada experiencia o lección que este año y tu proceso ha dejado en tu vida. Poco a poco verás cómo tendrás más cosas que agradecer cada día.


"Cuando volteo atrás a contemplar el sufrimiento que he tenido en mi vida, lo veo como un regalo. Nunca lo hubiera pedido, lo odie mientras estaba pasando y protesté tan fuerte como pude hacerlo. Pero el sufrimiento pasó de todas maneras. Ahora, en retrospectiva, veo la manera inmensurable en que volvió más profunda mi vida."

Ram Dass


Espero de corazón que este blog te haya servido, que tanto mi experiencia como los consejos que he juntado de estas personas tan increíbles te hayan ayudado. Si te gustó y conoces a alguien a quien le pueda servir, siéntete con la libertad de compartirlo.

Por último, te invito a unirte a nuestra tribu online, donde podrás ser el primero en enterarte cuando salga un nuevo blog y tendrás acceso a más herramientas para continuar con tu proceso de bienestar. ¡Es completamente gratis! https://www.alnaturalbienestar.com/group/tribu-al-natural/discussion

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